7 - 10 - 2020 / EXCURSIÓN POR MUNIELLOS

 

El mayor robledal de España de unas 2.695 hectáreas y uno de los mejores conservados de Europa, está integrado por los montes de Muniellos y La Viliella (Cangas de Narcea) y el monte de Valdebois (Ibias)

El monte de Muniellos perteneció a los condes de Toreno y existe documentación del siglo XVI, de la utilización de su madera, para la reparación de los barcos que regresaron de la armada invencible. Su explotación comenzó hacia 1766 para surtir de madera a las construcciones navales de la Armada Española en El Ferrol. La madera extraída, era llevada en carro de bueyes desde el monte hasta Cangas de Narcea, y desde aquí, a través del río de Narcea, trasportada al puerto de San Esteban, lo que supuso una importante inversión. Sin embargo, su madera, no resultó de la calidad esperada, porque eran árboles envejecidos, de gran altura, pero huecos, defectuosos en gran medida. La explotación de los Reales Arsenales durará algo más de veinte años; posteriormente, es el propio Conde, el que explota el bosque para otros usos.

La explotación de Muniellos se detiene a comienzos del siglo XIX y no volverá hasta mediados de siglo, haciéndose cargo la empresa Crédito Mobiliario Barcelonés. A partir de 1886 varias empresas se interesaron en la explotación, pero su interés chocaba con la carestía del trasporte (empieza a hablarse de la necesidad de construir un trasporte ferroviario, que nunca llegó a abrirse)

En 1902, se crea la Sociedad general de Explotaciones Forestales y Mineras Bosna Asturiana (por empresarios vascos, franceses y asturianos) para la explotación de madera, minas de hierro y carbón, y canteras de mármol y pizarra, así como la construcción de un ferrocarril de vía estrecha de Muniellos a Cornellana. Se construyó en Tablizas una fábrica de aserrar con tres naves: una para la producción de energía eléctrica, fraguas, tronzadoras etc; otra como depósito de maderas labradas; y en la tercera un secadero. Además había construcciones de viviendas y dos camiones de vapor, que arrastraban tres remolques cada uno, para sacar la madera de Muniellos. La Bosna Asturiana explotó el bosque hasta 1908, en la que un incendio destruyó la serrería, y la sociedad se disolvió en 1932.

En 1952 se constituye en Madrid la empresa Muniellos SA, explotándose el monte con más intensidad que nunca. Se abrieron pistas en el bosque y el empleo de camiones con motor gasolina, lo que facilitó y abarató la explotación, haciéndose una tala masiva hasta 1972. Esta empresa construyó en Tablizas una central hidroeléctrica con las aguas del río Muniellos y un aserradero con nueve máquinas. Las cortas sólo se realizaban en los meses de octubre a febrero, el resto del año se desramaban y tronzaban los troncos. La madera se utilizaba para duelas, parquet, traviesas…
Las talas realizadas fueron tan abusivas, que numerosas voces se alzan solicitando su protección, entre otros, Félix Rodríguez de la Fuente y el naturalista asturiano Ángel García Dory. Y en 1964 el Patrimonio Forestal del estado propuso un plan de repoblación. Finalmente la empresa vendió el monte Muniellos al Icona en 1973, concluyéndose definitivamente su explotación forestal y declarado Coto Nacional de Caza; desde entonces se prohibió la actividad cinegética y se protegió toda la fauna .

En 1982 el monte de Muniellos fue sometido a un régimen de protección especial y declarado Reserva Biológica Nacional, a partir de ahí se restringieron las visitas a 20 personas al día, se prohibió acampar, llevar perros, pescar, pernoctar en el bosque, etc. y hacía falta obtener una autorización para su visita.  En 1988 se amplió la reserva con la anexión de los montes de Valdebois y la Viliella. En el año 2000 se declaró Reserva de la Biosfera y Reserva Natural Integral en el ámbito del mencionado parque natural de las Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias, creado ese mismo año.

A las diez de la mañana, nos reunimos en Tablizas en el centro de recepción, donde se nos díó una serie de recomendaciones. Iniciamos el recorrido atravesando el río Muniellos, y sobre piso madera adaptado, los primeros metros. Nosotros decidimos hacer la ruta del río y nada más entrar, el ambiente mágico te envuelve: árboles diversos con cantidad de líquenes,musgos y helechos,  la vegetación empezando a vestirse de colores otoñales, el agua sonando por todas las partes, restos de neblina baja entre los montes… Al llegar al siguiente puente, la pista de tierra nos marca sin lugar a pérdida, el camino.
Siempre en paralelo al río, que sorprende la cantidad de agua que lleva en esta época del año, vamos avanzando entre avellanos, arces, fresnos, humeros… observamos también, cantidad de setas. Varios puentes de madera nos permiten trasladarnos por ambas orillas.

A medida que avanzamos, el agua fluye por todos los sitios: manantiales, riachuelos, arroyos, van a unirse al río.
El último tramo, se hace mas abrupto, con pendiente más marcada, y con piedras sueltas grandes y cantidad de agua, que dificultan la subida ( el ascenso acumulado es de 900 metros)
La vegetación también cambia: el roble albar es el predominante, hay buenísimos ejemplares de hayas, y en la parte más alta: abedules, arbustos, tejos, serbales…
Al llegar a las tres cruces, tomamos dirección hacia la laguna de La Isla. Aquí hicimos parada para poder comer y disfrutar de las espléndidas vistas al valle y a la laguna de la Isla.
Las lagunas del pico La Candanosa, dan fe de su origen glaciar; se trata de cuatro escalones de agua: la primera la de La isla, y más arriba, La Honda y la Grande; hay una cuarta laguna , La Peña, mucho más pequeña, y que en verano tiene poco agua.
La vuelta, por el mismo camino, lo hicimos despacio por la dificultad del terreno, pero disfrutando de toda aquella belleza y en buena compañía…

 

El grupo El inicio del otoño Musgos y helechos
El rio Muniellos Líquenes y setas El recorrido
Las hayas El valle del robledal La laguna de La Isla