28 - 1 - 2020 / NOTA DE PRENSA

 

Artículo publicado en La Nueva España en el apartado de cartas al director:

La verdadera reforma de la Escandalera

28 de Enero del 2020 - Manuel López López (Oviedo)

Desde su configuración como plaza a finales del siglo XIX, la Escandalera ha recibido numerosos nombres y se ha visto alterada por importantes intervenciones urbanísticas vinculadas a los acontecimientos que se pretendían rememorar.Primero se llamó plaza del 27 de Marzo, después del General Ordóñez, le siguió de la República y después del Generalísimo tras la Guerra Civil. No fue hasta junio de 1979, ya en democracia, cuando un Pleno municipal concedió al lugar el nombre con el que siempre había sido conocida por el pueblo de Oviedo, plaza de la Escandalera.A la vista de la documentación existente, puede decirse que todas las obras fueron para empeorar el aspecto de este espacio tan emblemático de la ciudad, punto de encuentro de jóvenes y de descanso para mayores.En origen la plaza era casi horizontal, al nivel de la calle Uría, colocándose hacia 1901 un transformador eléctrico conocido popularmente como la “Chocolatera”, que no sería retirado hasta 1955.En 1906 el Ayuntamiento resolvió trasladar aquí la "Fuentona del Bombé", acuerdo que no se llevó a cabo; en 1909 se retomó la idea de colocar en el centro la estatua de Neptuno del Parque San Francisco, proponiéndose posteriormente un busto del ingeniero Schulz en lugar de Poseidón, sin que ninguno de los dos proyectos se llevase a cabo.En 1911 se decidió pavimentar el suelo creándose un pequeño jardín que desapareció en una forma realizada en 1955, en la que también se talaron los árboles centenarios que la bordeaban y se suprimieron varios kioscos y columnas. Durante el siglo XX se barajó colocar una estatua dedicada al cabo Noval, un monumento al general Ordóñez y otro a la Sociedad de Naciones, sin que prosperase ninguno de estos proyectos. Por último, en acuerdo plenario de 26 de marzo de 1971 se adjudicaron las obras de construcción y explotación de un aparcamiento para 400 vehículos a la empresa Aparcamientos de Asturias, S. A., de la Corporación Masaveu, situación que se mantiene.Como puede comprobarse, casi siglo y medio después, excepto lo relativo al nombre de la plaza, que sería inútil cuestionar, las cosas no han cambiado mucho, porque todos quieren dejar su impronta en ella. Primero era un intercambiador de autobuses y ahora, cuando aún no habíamos asimilado el despilfarro que supuso la instalación de una bandera que nos costará más de 50.000 euros, se decide otra nueva reforma.Al objeto, declaraba el alcalde, señor Canteli, el pasado día 20, que la reforma de la plaza es una obra muy necesaria, hay que hacer rampas de acceso porque la gente que no podía subir las escaleras, tenía que salir a la calle para cruzar. Y recalcaba el concejal de Infraestructuras, señor Cuesta, que se busca mejorar la accesibilidad y eliminar barreras para el acceso de las sillas de ruedas y los carritos de bebés.No se entiende que, si el objetivo de estas obras se debe a la mejora de la accesibilidad, estas tengan que hacerse a escondidas y controladas por una patrulla de la Policía Local. Uno puede pensar que nos están mintiendo y que el objetivo sea otro, y por eso no tienen la conciencia tranquila. Podemos pensar, por ejemplo, que de lo que realmente se trata es de retirar unos bancos color arcoíris que, por lo que representan, molestaban a determinadas personas e instituciones de eta ciudad.Y más si tenemos en cuenta que son conocedores de que la verdadera reforma de la Escandalera, por el riesgo que supone, está debajo de los bancos. En concreto, en el aparcamiento de titularidad municipal cedido en explotación, prácticamente gratuita, desde hace casi cincuenta años a una de las familias más influyentes de Asturias.Por si no lo saben, voy a enumerar alguno de esos riesgos:

  • Reducidas dimensiones de las vías de circulación y reparto, radios de giro, plazas de aparcamiento y altura de las plantas.
  • Las escaleras y recorridos de evacuación no cumplen los anchos y distancias mínimas exigidos.
  • No dispone de rampa o ascensor, teniendo las personas con movilidad reducida y los carritos que acceder por la rampa de los vehículos.
  • Tampoco dispone de ventilación forzada para la renovación de aire, porque las dos rejillas, una en la esquina próxima al Escorialín y otra con la calle San Francisco, salen a nivel de suelo, cuando tendrían que salir a una altura mínima de dos metros, motivo por el que permanecen fuera de servicio.

En resumen, déjense de historias y de tratarnos como si fuésemos idiotas y acometan la verdadera reforma que necesita la Escandalera; una reforma sobre la que ya tendrían que estar trabajando, antes de volver a renovar el contrato de explotación, que vence en el año 2023.