23- 6 - 2019 / TAZONES - VILLAVICIOSA

 

La ruta la iniciamos en Tazones; allí comenzamos después de bajar al puerto para hacer la primera foto de grupo. Esta vez éramos pocos y el día estaba gris amenazando lluvia. Según se cuenta, Carlos V llegó a España hace cinco siglos y el desembarco tuvo lugar en Tazones, en la costa asturiana, desde donde se trasladó a Villaviciosa al palacio de los Hevia…

Pues bien, la ruta que tenemos programada, se trata de un recorrido entre estas localidades. El inicio se hace por un camino de pendiente pronunciada, sombrío al comienzo, que mas adelante nos permite contemplar el mar y el pueblo de Tazones abajo; cruza la carretera a unos 700 metros, pero durante todo el trayecto, la señalización es buena con los mojones con el águila bicéfala del Imperio Románico-Germánico correspondientes al PR-AS 302 y no hay pérdida.

Continuamos hacia Liñero con la lluvia de compañía… Son varios los tramos asfaltados y bifurcaciones, pero como ya comentamos anteriormente, siempre bien señalizado. Enseguida divisamos una panorámica de la Ría de Villaviciosa; al principio con parte del arenal de Rodiles, después sólo ella… y descendiendo pasamos por el pueblo de Carbayín y aprovechamos para hacer una foto de grupo, con la ría de fondo.

El pueblo de San Martín del Mar, muy cuidado, el tramo de camino que nos conduce hasta la cascada es precioso: ancho, con árboles y con vistas a la ría y al molino de mareas de La Encienona construido en 1880, que aprovechaba la subida y bajada de cada marea, para la molienda… Nos desviamos para ver la cascada que se encuentra en el arroyo de los molinos; se trata de un lugar húmedo, lleno de vegetación, con gran cantidad de plantas y multitud de verdes, como si se tratara de una verdadera selva (aquí se encuentra un helecho tropical que aparece en el catálogo de especies amenazadas de la flora de Asturias, denominado woodwardia radicans, conocida como píjara).

Después de otro recorrido por carretera, nos volvemos a desviar para Bedriñana y visitamos el exterior de la Iglesia de San Andrés, declarada Monumento Nacional en 1931, con restos prerrománicos, como su maravillosa celosía, las ventanas bíforas y un modillón de rollo único.
En el exterior del bar de este pueblo, comimos nuestros bocadillos, antes de bajar a Vilaviciosa.

A pesar de la lluvia, pasamos un día agradable que todavía cerramos en Candín: visitamos las dos fuentes engalanadas cantándole a la Xiana y a San Juan; compartimos merienda con amigos y vecinos, antes que la nonagenaria encendiera mecha a la foguera, y a pesar de la lluvia tremenda, la noche mágica consiguió que ardiera…

 

El grupo en Tazones Iniciando el recorrido Con la ría al fondo

 

La ruta El molino de mareas La cascada
Un roble centenario Ventana de Bedriñana La foguera de San Juan en Candín