21- 10 - 2018 / POR EL HAYEDO DE LA BIESCONA

 

Practicamente, todo el trayecto por autopista, lo hicimos con niebla. Abordamos la subida hacia el Mirador del Fito desde la costa; a medida que ascendíamos, la niebla se iba disipando. Arriba nos reunimos con el grupo de La Pola. Mientras bajaban uno de los coches para el retorno, el resto fuimos hacia el mirador. 

Un mar de niebla densa lo cubría todo, dejando al descubierto únicamente, las crestas mas altas; solamente por poder disfrutar de este espectáculo, hubiera merecido la pena el viaje.. pero hubo mucho mas. Desde el mirador, a unos 600 metros sobre el nivel del mar, se ven los Picos de Europa y el mar, algo único...

Comenzamos el camino., con un día expléndido, una temperatura ideal, y esa luz tan especial del otoño. Por camino bien trazado llegamos a la Peña de Poares, que aunque una ligera neblina nos impedía ver el mar con claridad, nos hicimos la primera foto de grupo al completo. Continuamos hasta Los Arrudos y el Cantu La Teya, divisando a nuestra izquierda, el valle del Sella que la niebla iba dejándonos en parte ver...

Y así llegamos a la majada de Bustacu, con buenas praderías, abrevadero, restos de cabañas, y caballos disfrutando del lugar; aquí hicimos una parada para disfrutarlo, al tiempo que repostábamos, dando vista al Pienzu...

A continuación, retrocedimos unos metros hasta coger el camino hacia el hayedo. Al inicio encontramos algún acebo ya bien cargado de flor... el sendero amplio al comienzo, se empieza a estrechar a medida que nos adentramos al bosque, y  apenas entramos, nos encontramos con un haya centenaria imponente... 

 Este hayedo tiene la particularidad, que se encuentra solamente a unos 200 metros sobre el nivel del mar; esto se debe, a que la Sierra del Cuera se encuentra dispuesta en paralelo y muy cerca del mar, creando las condiciones adecuadas,que lo hacen posible. Su nombre, Biesca o Viesca, le viene de bosque. 

El hayedo, en su parte alta, tiene un sotobosque limpio de maleza, como si de una alfombra se tratara; los rayos del sol, consiguen filtrarse en algunos claros, dando un toque mágico... Los ejemplares de hayas son magníficos, de porte imponente; troncos caidos, raices y musgos, colaboran para dar un aspecto de cuento y belleza extraordinarios... Falsos azafranes o quitameriendas, añadían notas de color

 La senda trascurre junto al cauce (hoy seco) del río Toya y que cruzamos varias veces;  a medida que descendemos, con tramos de pendiente mas marcada, el bosque se va haciendo mas denso y oscuro. Ya llegando al final, vemos restos de construcciones que correspondieron a una mina de cobre denominada de La Toya, datada en 1920 y explotada durante unos 15 años; hacia los años 50 se intentaron explotar de nuevo, sin éxito.

Finalizada la ruta, fuimos en los coches a comer a la playa La Espasa; los bocadillos con una cerveza bien fría, nos supieron a gloria. y como la tarde estaba guapa, acabamos por dar un paseo camino de Arenal de Morís, hasta la playa La Beciella.

¡Un día estupendo por una ruta preciosa!

 

 

Con el mar de niebla En el Mirador del Fito Por la Sierra del Sueve
Al completo Majada del Bustacu Las hayas
La magia El recorrido El final por La Espasa