8 - 4 - 2018 / SALAS Y CASCADA DEL NONAYA

Para entender el porqué de este patrimonio artístico de Salas, es imprescindible relacionarlo con el régimen señorial, institución que surge en la edad media y se mantiene hasta la constitución de 1812, y con el linaje de los Valdés Sala. Los Lamuño mantendrán hasta el final la titularidad del señorío, pero a partir del siglo XVI serán los Valdés los que ejerzan el gobierno.
Este magnífico conjunto no es consecuencia de una reactivación económica (Asturias estaba en inmersa en una profunda crisis estructural) solo se explica por este linaje, y en especial, por el que llegará a ser Inquisidor General y arzobispo de Sevilla.
La colegiata muestra una de las transformaciones de la arquitectura del siglo XVI: la adaptación del templo a una función funeraria, de ahí su nave única, tribuna a los pies y amplia cabecera poligonal, espacio destacado al ser concebido como enterramiento.
Pero, sin duda, la joya de la colegiata es el mausoleo de Valdés, una de las personalidades de mayor relieve del siglo XVI: catedrático, político, inquisidor… Su biografía presenta luces y sombras. Su relación con el humanista Cisneros le influirá para la fundación de la institución de caridad y enseñanza, su cercanía a la corte y sus favores, incluso préstamos económicos, le supondrán importantes plazas episcopales : Orense, Oviedo, León, Sigüenza… culminando con el arzobispado de Sevilla además de importantes cargos políticos, que culminan con el Inquisidor General. Sería este cargo el que le llene de más sombras; presidió los dramáticos autos de fe de Valladolid y Sevilla y publicó un índice de libros prohibidos que condicionaría durante siglos nuestra cultura.
Su mausoleo es unos de los conjuntos funerarios más sobresalientes del renacimiento español y su autor, Pompeo Leoni, escultor de cámara de Felipe II, uno de los máximos representantes del manierismo aúlico cortesano. El objetivo del mausoleo, es ensalzar las virtudes cardinales teologales y el triunfo de la fe sobre la herejía, un programa iconográfico acorde a un gran teólogo e Inquisidor general.
Finalizamos observando el retablo mayor, muy interesante, por la transición de lenguaje manierista a otro barroco. De nuevo lo ejecuta un artista cotizado Durete, de la escuela de Toro; hay que pensar que Valdés había dejado claro en su testamento, el mantenimiento de esta colegiata que pasó a ser parroquia a finales del siglo XIX.
Después de un paseo por la villa de Salas de Nonaya, como aparece documentado asociado al río que fluye por sus tierras y que en 1277 consiguió la carta puebla por Alfonso X, visitando el Palacio de los Valdés-Sala y la Torre Palacio Doriga; iniciamos ruta saliendo de la ruta al lado del río con los cerezos iniciando la floración.
El trazado suave entre árboles aún desnudos, nos fue introduciendo al interior del camino rural que en un punto se bifurca: hacia la derecha, siguiendo el curso del río hacia la cascada, dejando a nuestra izquierda el camino de Santiago (paso obligado en las peregrinaciones por su recorrido interior)
Finalizamos la mañana comiendo un buen bocadillo de carne en Cornellana y un paseo por la ribera del Narcea

 

En el mausoleo de la Colegiata El grupo en el Palacio de los Valdés-Sala Inciando ruta
Río Nonaya Bifurcación Cascada
El regreso Con la autopìsta volando Al bocadillo