20 - 11 - 2016 / MONTEGRANDE (TEVERGA)

Salimos con un día aceptable; la lluvia apareció de camino y a pesar de que esperamos un buen rato en Teverga con un café esperando a que amainara, no se logró. Subimos a nuestros coches camino del puerto Ventana, disfrutando del colorido del paisaje; el otoño mantiene aún muchas hojas en los árboles en cotas bajas y el panorama resulta espléndido.

No pudimos decir lo mismo, cuando salimos de nuestros coches: un viento que nos volteaba los paraguas, lluvia por todos los frentes y frío bastante, nos daba a diestro y siniestro (no hay mas que ver la primera foto..) pero aún así, algunos iniciamos ruta. El trayecto es ancho y llano, incluso el primer tramo está adaptado para personas con discapacidad. Nada mas empezar el recorrido, el hayedo nos muestra ejemplares espectaculares y a esta altura. la mayor parte de las hojas cubren la alfombra marrón que tapiza el suelo; únicamente algún helecho y los abundantes líquenes que cubren los árboles, alteran el color predominante de los ocres. 

La lluvia insistente, nos acompañó durante todo el trayecto, pero por el bosque, el viento cesó y la caminata resultó muy agradable entre aquella belleza. Enseguida llegamos al río Fundil, que llevaba agua bastante, permitiéndonos divisar la cascada que deja unos cuantos metros atrás. Y decidimos volver, siempre con el paraguas, disfrutando de todos modos de la ruta por este precioso hayedo con restos de algún neverín entre la hojarasca. Cuando llegábamos a  nuestros coches, la lluvia fue cesando y pudimos contemplar el valle de Teverga con la niebla ocupando las oquedades...

Y la mejoría del tiempo, nos permitió al bajar contemplar el paisaje maravillosamente: árboles dorados entre las calizas, alguna cabra observándonos, el pueblo de Páramo y un poco mas abajo, el de Villa Sub suspendido en la ladera del monte, que junto con el de La Focella, poseían el "Privilegio de Hidalguía" concedido por el Rey Bermudo III, hasta bien avanzado el siglo XIX, y siendo un concejo independiente... (si lo saben los nacionalistas...)

Y llegamos al restaurante Peña Sobia en Entrago donde nos repusimos a base de bien... Al salir el sol iluminaba la peña, y sin viento, ni lluvia ni frío, y con las barrigas bien repletas, nos hicimos la última foto.

 

 

Una imagen vale mas que mil palabras.. Iniciando ruta  El hayedo
El río Fundil y la cascada Resbalando...
El valle  El bosque desde fuera La despedida