4 - 9 - 2013 / ENVÍO A PRENSA

 

 IDEAS PEREGRINAS

 

Ante la idea del Alcalde de construir un museo para las reliquias de la Catedral y un centro de recepción de visitantes en el solar del  “martillo de Santa Ana”, Sendas de Asturias, que viene denunciando desde hace más de dos años los despilfarros realizados en la construcción de museos, aulas de interpretación, centros de recepción, etc., se considera con la suficiente autoridad moral para dar su opinión al respecto, ante el temor que con este proyecto pueda ocurrir lo mismo.   

En primer lugar, señalar que en nuestro trabajo de documentación venimos comprobando, que con los mismos, o similares argumento, como que “servirán para atraer visitantes, dinamizar la economía y crear empleo”, se acondicionaron en Asturias más de 5.000 Km. de senderos y caminos, se construyeron más de 100 edificios para destinarlos a museos, centros de recepción, aulas de interpretación, etc., y otros equipamientos como la regasificadora, el muselón, el metrotren, etc., que con un gasto en torno a los 1.300 millones de euros, muchos  están cerrados, sin uso, en estado de abandono, e incluso, algunos ya derribados.

Estamos de acuerdo en que el Camino de Santiago puede ser un reclamo turístico importante y así, venimos reclamando reiteradamente que se le dé el valor y la relevancia que tiene, garantizando su mantenimiento y conservación, y sobre todo, dotándolo de buenos servicios.

Pero consideramos que la proyección turística en Asturias no se hace solo con el Camino de Santiago, o construyendo museos, centros de recepción, aulas de interpretación, etc., a golpe de ocurrencia, o por los intereses de determinados grupos de presión.

Pensamos que si se pretende promocionar Asturias como destino turístico, debe  hacerse desde una visión mucho más amplia y de futuro, en la que una parte fundamental sea la preservación del medioambiente, la calidad de los servicios, con profesionales bien formados y sin precios abusivos.

 En este sentido, parecería lógico que los representantes de la hostelería, en lugar de otro museo, reclamasen la puesta en funcionamiento de la Escuela de Hostelería ubicada en el Polígono de Olloniego, que lleva construida  más de dos años, y en la que se gastaron más de 4,5 millones de euros.

No entendemos por qué el Sr. Alcalde se empeña en gastar 7,5 millones de euros  en construir un museo en un solar privado, y si pondría tanto interés en esta construcción si tuviera que pagarlo de su bolsillo. 

Por otro lado, si el supuesto éxito de la exposición sobre la Sábana Santa de Turín (que por cierto no sabemos quién corre con los gastos y quién se llevará la recaudación de las entradas) animan a la Diócesis de Oviedo a apoyar la iniciativa para traficar con bienes espirituales y convertir las reliquias en un mercado construyendo un museo para exponerlas, allá ellos con su conciencia…

 En tal caso, al Ayuntamiento sólo le correspondería exigir que el proyecto cumpla las normas urbanísticas y se adapte al entorno. De lo contrario, es decir, de no construirse, exigir a la Diócesis que mantenga el solar en buen estado de seguridad y ornato público, como se exige a cualquier otro propietario. Aunque mirándolo bien, también podría la Diócesis de Oviedo en un acto de bondad  donar el solar al Ayuntamiento para convertirlo en un espacio público.

Estamos totalmente de acuerdo con el Alcalde en que “hace meses que en Asturias no hay planteado ningún proyecto nuevo…” “solo funciona el día a día” y que “le preocupa por encima de todo: la falta de capacidad para poner imaginación y valor a la acción política asturiana”.

Es más, nosotros decimos que es tal la falta de imaginación e iniciativas, que desde hace años lo único que se les ocurre a los políticos asturianos, incluidos los de su partido, es hacer museos y centros de interpretación.

Escribía en este mismo periódico el pasado día uno de octubre Ignacio Peláez,  que “Asturias se puede ver como un parque temático en el que casi todo es posible: el mar, la minería, la sidra, la artesanía, la historia, los animales… Algunos de los ingredientes de la Asturias más tradicional han sido transformados a lo largo de toda la región en atracciones turísticas…”

Esto, que en principio podría parecer  bueno, es tan cruel por su realidad y consecuencias, que deja a uno sumido en la desesperación y en el abatimiento.

Que existan museos sobre el arte, la cultura y la historia de un pueblo nos parece bien, siempre que tengan contenido y se pueda garantizar su funcionamiento. Pero que con dinero público, por iniciativa de los políticos y la colaboración de las organizaciones sindicales y empresariales, se lleguen a construir museos de la minería, de la industria, del mar y del campo, es para echarse a temblar. ¿Qué mejor museo puede haber que la gente trabajando?

Cómo es posible que  aquellos que tienen la responsabilidad de buscar soluciones para que sectores tradicionalmente básicos para nuestra economía puedan seguir dando empleo y generando riqueza, sólo tengan la ocurrencia de abrir museos y mas museos, dando por hecho que son actividades que pertenecen al pasado.

No sería de extrañar, que al paso que vamos, y viendo lo que está pasando con nuestros  jóvenes, los pocos que quedemos en Asturias en edad laboral, a excepción de los políticos y demás “atechaos”, terminemos haciendo de figurantes en este gran parque temático que se está convirtiendo Asturias.