8 - 1 - 2022 / SOGRANDIO - PRIAÑES - TRUBIA

Como venimos haciendo en los últimos tiempos, desde que el Covid se instaló en nuestras vidas, convocamos con muy poco margen para procurar que tengamos buen tiempo, al menos sin lluvia, y evitar tener que entrar en lugares cerrados.

A las diez y cuarto, cogíamos el autobús urbano hasta Sograndio. Nos acercamos hasta su iglesia, San Esteban, ubicada en un promontorio que ofrece estupendas vistas al Aramo, Oviedo y al Naranco. Esta pequeña joya prototipo del románico rural asturiano, en la que destaca su pórtico: tres arquivoltas con decorado floral, doble línea en zigzag enmarcado por un ajedrezado, que descansa sobre cuatro columnas con capiteles florales; en la parte superior diez canecillos, algunos bien conservados. También el ábside es precioso, con una pequeña ventana sobre dos pequeñas columnas y sencillos capiteles. No pudimos acceder al interior.

Iniciamos ruta por camino asfaltado al principio, con buen firme, que tras un pequeño ascenso disfrutamos de unas vistas espectaculares: la sierra de Aramo, La Mostayal y El Monsacro a nuestra izquierda ; atrás: Peñamayor, Oviedo y el Cuera; y a nuestra derecha el Naranco.
Después iniciamos un descenso hacia Feleches; cruzamos el pueblo y continuamos un tramo pendiente y sombrío hasta cruzar la autopista por debajo; después de unos metros de camino paralelo a ella, con dirección a Trubia, volvimos a cruzarla por debajo, y por una pista de tierra ancha y paralela al Nora, llegamos hasta San Pedro de Nora.

Se piensa que este templo prerrománico se construyó en la primera mitad del siglo IX; consta de tres naves, fue incendiada durante la guerra civil y la reconstrucción corrió a cargo de Menéndez Pidal en 1940; de esta misma fecha, se hace el campanario (del que no había fundamento alguno) Situada en la margen derecha del río Nora, en el municipio de Las Regueras, resulta una imagen cautivadora.
Retomamos la marcha hacia Priañes, con vistas al Nalón y al valle de Trubia, tomando altura después de un repecho fuerte al inicio, disfrutando de una panorámica de San Pedro del Nora maravillosa. Una vez en el pueblo, nos acercamos a ver los caprichosos meandros que el Nora configura en su discurrir. Comimos nuestros bocadillos en unos bancos al sol y nos acercamos hasta ver la desembocadura del Nora en el Nalón, desde un puente colgante.

La vuelta a Priañes la hicimos por una senda pegada al Nalón, con aguas claras que nos siguen sorprendiendo a los que somos de las cuencas mineras y que contrasta con la infinidad de plásticos que las diferentes crecidas, dejan enganchados a los árboles, una pena… De todos modos, el paseo por la ribera es precioso, con lugares donde la arena depositada de las diferentes riadas, cubre las barandillas de madera en gran parte… Al final, antes del ascenso al pueblo, hay unos castaños centenarios y un área recreativa.
El regreso hacia Trubia, con una parada en casa Puyo para repostar, daba por terminado un día precioso, una excursión de 18 kilómetros fácil y cómoda. Vuelta en autobús a Oviedo, un lujo…

 

Las que estábamos San Esteban de Sograndio La ruta
Sierra del Aramo El Naranco Hacia Feleches
San Pedro de Nora Sobre los meandros El retorno junto al Nalón

 

19 - 12 - 2021 / VERDICIO - CABO PEÑAS

Nos reunimos en la playa de Verdicio en la parte oriental. El día precioso, en bajamar con las rocas al aire…Después de nuestra obligada foto de grupo, iniciamos ruta paralelos al mar y lo que tenemos por delante a la vista, es un pequeño sendero por prados verdes, llano, fácil y precioso.

Después iniciamos un pequeño ascenso (el único del recorrido) hacia la rasa costera, a unos 100 metros de altura (antigua plataforma marina) que nos permite disfrutar de la espectacular costa con sus acantilados.

Pasamos por el pueblo  El Ferriru y tomamos una desviación a la izquierda para volver al litoral. Es una ruta fácil y maravillosa, que además el día y la luz, hacen resaltar  los vertiginosos recortes… siempre con la silueta de faro al fondo.
Y así, fuimos acercándonos al Cabo de Peñas, el punto mas al norte de Asturias. Sus acantilados de roca cuarcita de aspecto afilado y altura que sobrepasa los 100 metros, impresionan. Se trata de un espacio protegido por la importancia que tiene como hábitat de aves migratorias; también posee gran variedad de brezo. El espacio incluye playas dunares como las de Verdicio, Xagó, Ferrero… Y también  la isla de La Erbosa (la mayor después de la de Deva). Su imponente faro, en funcionamiento desde 1852, se electrificó en 1946; actualmente alberga un museo de temas marinos.

Comimos en pleno saliente, esta vez sin viento, al sol, separados unos de otros (el covid cómo cambió nuestras vidas) disfrutando de la vista al mar, incluso, intuyendo el recorte de Los Picos de Europa con la nieve…
La vuelta, después de rodear el cabo, la hicimos por el mismo sitio. Despedimos el día con un café bien caliente y entonando:


Soi de Verdiciu, nací a la vera del cabu Peñes xunto la mar
Nun hai tocinos na mio panera, pero hai gabitos au los colgar

 

En la playa de Verdicio Iniciando ruta La rasa
Los acantilados Disfrutándolo La isla La Erbosa 
Como si estuvíesemos enfadados Costa hacia Luanco La vuelta

 

12 - 12 - 2021 / OVIEDO - PICULLANZA - TUDELA DE VEGUÍN

Después de varios días de lluvias mantenidas que ocasionaron argayos, inundaciones y algún desbordamiento de ríos, la previsión meteorológica anunciaba domingo con sol. La convocatoria la hicimos inmediata y amaneció un día precioso, con niebla matutina cuando iniciamos la ruta desde el parque de invierno hacia La Manjoya. Aquí, tomamos la desviación a la izquierda y desde la zona urbanizada, accedimos al bosque de La Zoreda. El tramo estaba en buenas condiciones, sin demasiado barro, y llegamos a la zona de los antiguos polvorines. En la actualidad, abandonados con pintadas y maleza… Incluso encontramos un vertedero con basura, una pena.

Abandonamos el bosque y nos encaminamos por carretera hacia Picullanza; el recorrido por carretera ascendente, con muy poco tráfico, da vistas a la sierra del Aramo, Monsacro y al valle de Soto de Rey. Al llegar a la Pereda, nos desviamos a la derecha para ver la Iglesia de San Martín: edificio románico del siglo XII, destacando su portada principal, y su esbelta espadaña.
Continuamos por la carretera y enseguida llegamos a Picullanza, núcleo perteneciente a Ribera de Arriba y cruce de caminos entre Oviedo, La Manzaneda, Soto de Rey y La Manjoya. Desde aquí tomamos la carretera que conduce a La Manzaneda y que aprovechamos el tramo descendente hasta la altura que se encuentra el Centro Reto, donde nos desviamos para bajar por el tramo de camino de Santiago, precioso, dando vistas al Nalón con La Manzaneda a nuestra izquierda y a Olloniego a la derecha.

Y llegamos al Portazgo junto al río Nalón, testigo de la época en la que las mercancías tenían que pagar un impuesto para cruzar el río; aún permanece un pequeño edificio donde se debía pagar el real portazgo, equivalente a la décima parte del valor importado, ley que se mantuvo hasta 1881.
El puente actual que cruza el Nalón (anteriormente existieron varios de madera) comienza a construirse en 1778 según el proyecto del cántabro Marcos de Vierna, aunque es el asturianos Manuel Reguera quien lo finaliza en 1785. Aún existe un mojón o leguario que señala la distancia que separa al caminante de la capital: una legua y media

Una vez cruzamos este robusto y largo puente, tomamos una desviación a la izquierda para continuar por una senda a la orilla del Nalón, que baja crecido después de tantas lluvias. Y así fuimos caminando con un día espléndido, hasta un área recreativa preciosa, justo antes de empezar el polígono  industrial Olloniego II. Solos en todo el espacio, comimos nuestros bocadillos, después de un café, continuamos hacia Tudela Veguín, siempre al lado del río.
La vuelta la hicimos en autobús urbano a Oviedo, estupendamente.

 

Saliendo con niebla El grupo Bosque La Zoreda
Sierra del Aramo Portada San Martín Hacia Picullanza
Bajando hacia el Valle del Nalón El leguario Hacia Tudela de Veguín

 

20 - 11 - 2021 / BOSQUE DE CEA

Con un día precioso, fuimos en nuestros coches con dirección Arriondas; unos kilómetros antes, a nivel de Ozanes, tomamos una desviación a la derecha hacia Llerandi. Después de cruzar el Río Piloña, con aguas mansas a este nivel y muchos patos, iniciamos el ascenso por una carretera estrecha y serpenteante; a medida que cogíamos altura, íbamos percibiendo a nuestra derecha, la silueta del Sueve con el Picu Pienzu bien visible; en los primeros tramos, y a nuestra izquierda, asomaban las cumbres nevadas de Picos de Europa. A unos seis kilómetros, en El Caleru, encontramos a la izquierda un panel informativo de la ruta, con el inicio de la misma.

Un par de días antes, dos de nosotros, habíamos hecho la ruta circular, siguiendo las instrucciones del blog visitarasturias, que nos fue de gran utilidad y queremos aprovechar desde esta página para mostrar nuestro agradecimiento. Dadas las dificultades que encontramos a nivel del río Mampodre por el barro, hoy decidimos hacer la excursión hacia el bosque de Cea, ida y vuelta.

La pista ancha y con buen firme, en leve ascenso, dejamos a la derecha la desviación hacia La Teyera y al llegar al siguiente cruce (Prau de Arriba) tomamos la desviación a la izquierda ( la del Sedu). Cuando termina el ascenso, tenemos unas vistas del concejo de Parres y del Sueve espléndidas; El trayecto llanea prácticamente y como la visibilidad es tan buena, vemos el mar con nitidez. El camino ahora empedrado, inicia un leve descenso pegado a la Peña Les Abeyes y nos fijamos en la cueva La LLorea a su abrigo. Justo a este nivel, a nuestra izquierda, hay con una impresionante cortada, donde al fondo discurre encajonado el Río Mampodre, y que a pesar de la distancia, oímos su música.

La pendiente ahora es más marcada y vamos dando vistas al bosque de Cetín, con pinos, abetos y alerces (árbol de la familia pinácea, caducifolia); esto hace que muestre una paleta de colores otoñales muy variada que va desde los distintos verdes de los árboles perennes y los naranjas, ocres, amarillos y marrones de los caducos… Y al frente la Mota Cetín, con su silueta aislada característica.

El camino se va estrechando entre avellanos y tilos hasta el cruce de El Sedu, a nivel del río, y continuamos de frente, entrando en el Bosque de Cea. Se trata de 260 hectáreas de robles y hayas espectacular: iniciamos camino con el río ahora a nuestra derecha, lleno de musgos y arroyos; al principio hay mas robles y alerces, pero a medida que vamos ascendiendo, predominan las hayas, majestuosas, con sus robustos troncos y caprichoso ramaje que sostienen aún hojas multicolores proporcionando un aspecto mágico al entorno; las que el aire arrancó, tapizan la pista con una espesa alfombra…
Y después de un ascenso suave de unos 5 kilómetros, llegamos a la collada de La Llombecina, desde donde contemplamos la Mota Cetín a la izquierda, y al frente, la campera de Fontecha con sus cabañas y praderías; a la derecha los montes de LLerandi.

Buscamos una zona abrigada, al sol y allí comimos nuestros bocadillos; todos los que hacían el retorno de la ruta circular en sentido inverso, nos avisaban del barro mostrándonos sus botas y pantalones… Pero como ya indicamos al principio, decidimos dar la vuelta por el mismo sitio.
La salida de hoy fue precipitada, teniendo en cuenta que las previsiones meteorológicas empeoraban, y acertamos; de otro modo, nos hubiéramos quedado sin la oportunidad de disfrutar de este bosque maravilloso en pleno otoño.

Finalizamos la excursión en Valles, en casa de Chus, donde nos esperaba con castañes y sidra dulce: la guinda al pastel. ¡Muchísimas gracias amiga!

 

El grupo El mar La cortada
El recorrido El bosque de Cetín Los arroyos
Hayedo de Cea La vuelta En casa de Chus

 

11 - 11 - 2021 / POR LA RÍA DE AVILÉS Y LLARANES

Dado que las previsiones meteorológicas eran favorables y teniendo en cuenta que los días se acortaron mucho, decidimos hacer una ruta cercana, corta y fácil. De este modo, nos dimos cita en el Centro Cultural de Niemeyer: cielo azul, temperatura ideal, actividad laboral en la ría…

Cruzamos el puente de San Sebastián (réplica del puente metálico del siglo XIX) e iniciamos el recorrido por la margen derecha de la ría, pasando por debajo de La Grapa. El recorrido llano, pavimentado y compartido con carril-bici, resulta muy agradable; encontramos el único baño disponible de la zona (comentamos su necesidad en los paseos periurbanos muy transitados). Enseguida llegamos a una zona verde con arbolado y nos encontramos con la escultura denominada Mano de Eva, perteneciente a la llamada ruta del Acero: se trata de un conjunto de ocho esculturas en las que destaca el color, realizadas por diferentes artistas de Avilés, con materiales de desecho de la siderurgia.
Dejamos el primer el primer puente a nuestra izquierda, para continuar recto, y al llegar a un cruce que hay a la altura del antiguo Hospitalillo de Ensidesa, tomaremos el desvío hacia la izquierda para continuar con el camino que discurre paralelamente a la ría, mucho más estrecho, y con abundante vegetación.

Cruzamos la ría a nivel del último puente donde finaliza la ruta, y seguimos caminado por la otra margen, pegados a los terrenos kilométricos de Arcelor, hasta llegar al puente que cruzando de nuevo la ría, nos lleva a el campo de futbol de la Marzaniella (ya en el concejo de Corvera). Después de un recorrido por poblados y cruzar por debajo de la autopista, tomamos la carretera con dirección a LLaranes, dando vistas a las instalaciones de Arcelor: filas alineadas de esbeltas chimeneas de ladrillos, naves industriales enormes dispuestas en paralelo, láminas de acero, vías de ferrocarril, humo en los altos hornos…

Avilés, es un municipio situado en el centro de la costa Asturiana, pero que se comunica con el mar únicamente a través de la ría. Con la construcción de la antigua Ensidesa (en las marismas del fondo de la ría) seguida de otras empresas dependientes del Instituto Nacional de Industria, la población entre 1950 y 1960, pasó de 13.614 a 21.270 personas.de modo, que se necesitó construir los poblados obreros.

Y así surge el barrio de LLaranes, aunque sus orígenes se remontan a la prehistoria, su importancia y desarrollo se centra en la década de los cincuenta con la construcción por parte de la Empresa Nacional de Siderurgia SA, referencia hoy, del Patrimonio Industrial Asturiano, para hacer posible el alojamiento de una parte importante de los trabajadores llegados a Avilés desde diferentes lugares de España. De su construcción se encargaron los arquitectos Juan Manuel Cárdenas y Francisco Goicoechea, combinando edificios diferenciados en función de su categoría jerárquica, con amplias zonas ajardinadas.
Hay una plaza mayor, porticada con un edificio central a modo de ayuntamiento (sin serlo) que albergaba la sede de los servicios sociales de la empresa, economato… (aquí aprovechamos para tomarnos un buen aperitivo).
Tiene una iglesia grande, la de Santa Bárbara, en lo alto del barrio, con pinturas al fresco, mosaicos y vidrieras, todas del mismo autor Javier Clavo; además, posee un retablo castellano del siglo XVI que Ensidesa trajo desde Tubilla del Lago en Burgos, y restaurado en el Museo del Prado… desgraciadamente, por estar cerrada, no la pudimos visitar.
El primer colegio que se construyó fue el de niñas: de una sola planta con forma de “U” cada aula amplia y bien iluminada, tiene una puerta de acceso al exterior, otra interior al pasillo y una tercera a un despacho o tutoría. Además, la pared exterior formada por diez hojas con un gran vidrio en cada una, de modo, que al desplegarlas, se tenía la sensación que estaban dando clase al aire libre… Contaban con unos murales relacionados con diferentes temas. Dada su singularidad, forma parte desde 2017 del movimiento moderno de la Fundación Docomomo Ibérico.
El número de plazas escolares resultó insuficiente y mientras se construía lo que sería la escuela de niños, se optó por una solución “los tubos”; se trataba de nueve módulos en forma de medio cilindro en torno a un jardín, que aún se conserva.
En la escuela de niños, las aulas se disponen a ambos lados de un cuerpo central de dos pisos, unidos por una escalera helicoidal, con despachos y salón de actos en la parte superior.
El parque infantil, cuyo arco de acceso recuerda los juegos de arquitectura de la época y cuyo cierre vegetal, está flanqueado por pequeñas esculturas que representan a los bomberos, payasos, policías…
Quedamos con ganas de volver para visitar el Martinete del Castañedo de Zaldúa (lugar de tratamiento del cobre en le siglo XVIII) y la Capilla de San Lorenzo de Cortina (también del siglo XVIII que conserva una ventana del anterior edificio prerománico)

Volvimos hacia Avilés y con nuestros coches, fuimos a comer al faro de San Juan despidiéndonos con una evocadora puesta de sol.

 

El grupo Iniciando ruta La Mano de Eva
El recorrido La iglesia de Llaranes Entrada al parque
La vuelta por la ría La comida  El atardecer

 

24 - 10 - 2021 / POR TROBANIELLO

 Con un día precioso, nos pusimos rumbo al Puerto de Ventana; La subida al puerto resulta espectacular; Arriba dejamos los coches y comenzamos el trazado que forma parte de la llamada ruta de las reliquias; Se dice que a través de ella, llegaron las reliquias del Arca Santa desde Jerusalén; El recorrido discurre por una pista ganadera que partiendo del Puerto Ventana llega al pueblo de Ricabo, dando vistas a los valles de Teverga y Quirós.

La pista ancha, casi sin desnivel, nos va ofreciendo vistas a Picos de Europa, Peñarueda, Sierra del Aramo, Montegrande… un espectáculo. De este modo, con un día lleno de luz y visibilidad otoñal plena, la caminata se hace muy corta y la excursión, aunque ya conocida, muy agradable. Seguimos un tramo después de la ermita, con muchos caballos por la zona, y al retorno, comimos allí.

 

El grupo Iniciando ruta Picos de Europa
Montegrande El recorrido Peñarueda
El valle de Teverga Los caballos Comiendo en Trobadiello

 

10 - 10 - 2021 / POR VALDEMURIO

Aunque salimos de casa con niebla y temperatura fresca, una vez llegamos a Santo Adriano, la niebla fué desapareciendo y un cielo azul intenso, hizo acto de presencia... Cuando nos reunimos en el emblase de Valdemurio, el día era espléndido. Dejamos nuestros coches en el aparcamiento del área recreativa y comenzamos nuestro paseo. 

El embalse, enclavado en pleno Parque Natural de Las Ubiñas - La Mesa, es utilizado por una central eléctrica. Lo atravesamos por una pasarela de madera, y el arbolado de ribera con colores otoñales, se reflejaba en él. Con un pequeño ascenso en el inicio, el recorrido trascurre paralelo al embalse por la margen opuesta al aparcamiento, quedando a nuestra izquierda, con vistas a Villaorille y la Sierra del Aramo. Dentro del embalse, un islote da cobijo a multitud de aves El paseo, a la sombra la mayor parte, es precioso. Atravesamos el pueblo de Arrojo y continuamos unos kilómetros. 

A la vuelta, la sierra del Aramo y Peñaforcada, con su pared caliza nos acompañan a nuetra derecha. Al llegar al aparcamiento, nos sorprendió la cantidad de gente que había... Cogimos nuestros coches hacia la Pontiga, donde nos esperaba un pote estupendo.

El  día precioso, el paseo maravilloso, y el reencuentro "sin mascarillas" emocionante...

 

El grupo El embalse Por la pasarela
 
El islote El recorrido Las sombras
Disfrutando del paseo Peñaforcada Con el pote

 

Del 3 al 6 - 9 - 2021 / POR PAJARES Y ALREDEDORES

 El viernes llegamos a Pajares sobre las 11 de la mañana; allí estaban esperándonos los payariegos con las llaves de la casa rural “Posada Real” (debiéndose el nombre a que, en la casa contigua según los lugareños, hizo parada en el año 1858 la reina Isabel II en su viaje a Asturias, a causa de la nieve). 

Una vez acomodamos nuestras cosas, iniciamos ruta desde el mismo pueblo de Pajares: por el camino del cementerio, entre árboles, ascendente y estrecho, hasta alcanzar la pista que fue acondicionada para dar acceso a las obras del túnel del Negrón; ancha y muy poca pendiente, nos va adentrando en el bosque: fundamentalmente de hayas, con algún roble albar, abedules, algunos tejos y sauces. Vamos cruzando arroyos y en algún punto, damos vistas al Parador de Pajares. Enseguida vemos la Peña Castiellu y dejamos a nuestra derecha, el ramal del camino de Santiago que desciende hasta San Miguel. Hicimos parada en el río para comer nuestros bocadillos y parte del grupo volvió a Pajares y el resto continuó hacia la autopista y el Negrón, para descender por la otra ladera hacia el pueblo de San Miguel. Antes de compartir mesa con una buena cena, nos dimos un baño reparador en la piscina de la posada

El sábado visitamos la cueva de Coribos en Llamazares (Valdelugueros) en la vertiente sur de la cordillera Cantábrica, donde el agua y los miles de años, se encargaron de horadar. El acceso de un kilómetro de longitud, muy pendiente y no apto para “todos los públicos", nos conduce a la entrada situada a 1.475 metros de altitud; durante el ascenso, fue acompañándonos un guía muy amable narrándonos la historia de la cueva.
El recorrido a lo largo de 700 metros, permite contemplar sus caprichosas formaciones kársticas; la guía nos iba explicando el proceso de formación de las galerías, estalactitas, coladas… y nos mostró la fluorescencia de los minerales con luz negra. Comimos en el pueblo de Tolibia, y a la vuelta, paramos en la colegiata de Arbas, pero estaba cerrada…

El domingo, con un día radiante, fuimos a primera hora a la colegiata de Arbas. Esta vez, si estaba abierta, y con la introducción de Vivi, pudimos disfrutar de esta maravilla: fue un hospital para los peregrinos que se desviaban desde León, para visitar el San Salvador en Oviedo; con el paso del tiempo desapareció el hospital y sólo quedó la iglesia. De construcción tardo-románica con tres naves y un ábside precioso; nos llamaron la atención los capiteles con motivos vegetales tan  bien conservados y sus dos portadas. ¡Una joya!
Después nos acercamos a la estación de Valgrande: unos subieron en telesilla y otros a pie hacia Cuitu Negru. Las vitas maravillosas: Las Ubiñas, La Mesa, el Valle de Valgrande , la carretera al puerto, incluso Oviedo; y hacia León: Las Tres Marias y abajo el embalse de Casares.
El descenso hacia los coches unos, y otros, hacia la cascada del Ortaligón: a través de un acceso muy pendiente con abundante vegetación, resulta espectacular.

Y por último nuestro último día, de lunes, nos acercamos al embalse de Casares en León: situado en la comarca de la comarca de la Abadía de Arbas (Tercia del Camino). Fue polémica su construcción y está ubicado en una zona preciosa. Después de un paseo, despedimos el fin de semana con una estupenda fabada en el patio de nuestro alojamiento, hecha por Tere, buenísima…

 

El grupo La ruta Peña Castiellu
Cueva de Coribos Amanecer en Pajares Colegiata de Arbas
Panorámica desde El Brañilín Cascada del Ortaligón Embalse de Casares

 

29 - 07 - 2021 / PASEO POR PAJARES

Nos encontramos en Pajares en la casa de Tere y Pepe. Allí, en el porche, nos recibieron con un café recién hecho y unas rosquillas ríquísimas! Con este comienzo, salimos del pueblo hacia la estación del tren de Pajares, por una pista ascendente e irregular. Al llegar a la estación, continuamos por  el camino que pasa por debajo de ella hasta llegar a una subestación, edificio de piedra precioso de 1924.

Por la pista de Torones, vamos dando vistas al Brañilín, Valle de Valgrande y las Ubiñas y los piornos, en plena floración, ponen la nota de color. El recorrido resulta fácil y va aumentando la vegetación a medida que nos acercamos al prau el aciu, (del acebo).

Cruzamos el río Mazariezas que baja del bosque del mismo nombre (debajo del Cellón) y llegamos a Pandoto; aquí está la cabaña de Tranquilu, donde comimos nuestros bocadillos con un vino estupendo que Pepe y Tere nos invitaron…
Y, de repente, el sol se abrió entre las nubes, y fueron sustituidos por un cielo azul intenso. La vuelta la hicimos por el mismo lugar, con mejores vistas por la luz, y en casa de nuestros amigos, repusimos la sed…

Un día precioso y que disfrutamos tanto, gracias a nuestros anfitriones payariegos: Tere, Carmen y Pepe.

 

El grupo Dejando Pajares La ruta
El río La vegetación El paisaje
Delante de la cabaña El hayedo El retorno

 

5 - 06 - 2021 / GIJÓN - LA ÑORA - LA LLOREA

Con un día de sol en una mañana fresca, nos reunimos en Gijón, junto a La Madre del emigrante, también conocida popularmente como La lloca del Rinconín; es una escultura de Ramón Muriedas en bronce, representando a la madre que espera a los hijos que se fueron al mar; fue inaugurada en 1970 con múltiples críticas porque se esperaba una escultura mas clásica. En 1976 sufrió un importante daño y no fue reparada hasta 1995 por Francisco González Macías, modificándose la inscripción del pedestal que fue sustituida por el poema Al son del agua, del poeta gijonés Alfonso Camín. En 2004 fue restaurada en su totalidad y en el 2012, necesitó reparar los daños vandálicos sobre la mano derecha.

Desde allí, siguiendo el trazado de la costa por el acantilado, llegamos a la Providencia; el mar de azul intenso, como el cielo, en calma y con la luz intensa que había, mas parecía el Mediterráneo que nuestro bravo Cantábrico…
A medida que avanzamos, vamos teniendo una vista panorámica de Gijón y su playa; el trazado, de cemento con piedras grandes e irregulares incrustadas, se nos antoja un error: irregular y caro. Pasamos por delante de la casa de Rosario Acuña y a medida que ascendemos y tomamos altura, disfrutamos del mar y su inmensidad con la playa de Peñarrubia abajo.

Mas adelante pasamos por un área de recreo con mesas y bancos y un resto del barco Castillo de Salas, hundido hace años en las costas de Gijón; siguiendo ruta, llegamos al parque de La Providencia, precioso, con unas vistas maravillosas.
La ruta continúa, con unos buenos acantilados, la playa de Estaño, y este tramo, está mucho menos transitado. Hicimos una parada para tomar un aperitivo y continuamos hasta La Ñora: la panorámica desde el otero de la playa, es espectacular…

Descendimos hasta alcanzar la arena, y después de unas cervezas bien frías, comimos nuestros bocadillos con ganas.
Por la tarde continuamos hacia La Llorea, por un camino precioso, lleno de vegetación muy frondoso, siempre al lado del río, donde el sol a penas se filtraba, y que después de un recorrido de pocos kilómetros, llegamos al campo de golf de La Llorea, donde esperamos a que los conductores, regresaran con los coches.

Por último, nos acercamos a ver el museo Asturias si yo pudiera, que Graciano Gallinar Carrio expone en Fano,una colección de monumentos en miniatura al aire libre. El autor, comenzó con las reproducciones del prerrománico asturiano, y continúo con otras obras asturianas: como el santuario de Covadonga, la virgen de La Cueva, el puente de Cangas de Onís….Incluso expone reproducciones de fuera de nuestro país: el Big Ben de Londres, La torre de Pisa, el Coliseo romano…
Hace unos años, decidió mostrar sus obras a la gente y ésta fue la razón principal por la que tuvo que constituir una Asociación sin ánimo de lucro, de la cual él es el único representante.

Al terminar, y delante de la representación de la Cueva de Covadonga, echamos una cantará para despedirnos…

 

El grupo Iniciando ruta La Providencia
Islote Contemplación La Ñora
Hacia La Llorea En el museo Representación del Coliseo

 

8 - 05 - 2021 / SAN JUAN DE LA ARENA - RANÓN - EL CASTILLO

 

 Con un día soleado, precioso, nos reunimos en el aparcamiento de la playa de Los Quebrantos en San Juan de la Arena, perteneciente al concejo de Soto del Barco; El nombre, parece ser, que se debe al barco utilizado para pasar el río de una orilla a otra, antes de que se construyese el puente de La Portilla.

Iniciamos la ruta por la playa de Los Quebrantos o del Sablón, de arenas oscuras, en la margen derecha de la desembocadura del Nalón. Aprovechando la marea baja, pasamos entre la parte inferior de su acantilado rocoso a la playa de Bayas, con la que forma en realidad una sola unidad de tres kilómetros de largo. Antes de llegar al final, tomamos una desviación a la derecha, por un camino ascendente entre eucaliptos, hacia la rasa, gozando de unas vistas espectaculares de las playas, la isla de Deva, la desembocadura del Nalón…

También, más adelante, visitamos los restos de nuestra terrible guerra civil: una zanja grande excavada en tierra, una trinchera que comunica los dos fortines de la casamata, con galerías, nidos de ametralladora, bien conservados y que resulta estremecedor… Desde un mirador de madera, distinguimos las poblaciones de La Arena, San Esteban, Muros, Somao…

Continuando, llegamos al pueblo de Ranón a lo largo de la carretera , y siguiendo su curso, llegamos hasta Barganaz, donde nos desviamos a la izquierda para tomar el camino de Santiago, a través de zona boscosa, con dos pequeños derrumbes en el recorrido (muy abandonado) y que nos dejó en la carretera que va a La Arena; con unas cervezas bien frías, comimos nuestros bocadillos junto a la playa.

Y después de un pequeño descanso y un café, nos acercamos al pueblo del Castillo, que toma el nombre del edificio emblemático de la comarca, ejemplo de la arquitectura militar de la edad media: La torre del castillo de San Martín. Se trata de una fortaleza con la misión estratégica de defender la entrada de la ría y el control del embarcadero hacia la otra orilla del Nalón. Actualmente sólo conserva la torre del homenaje y la muralla exterior con almenas. Hacia el lado oriental de la finca, se levantó a finales del siglo XIX o principios del XX, una vivienda de dos plantas (reformada recientemente) con una galería perimetral volada sobre unas finas columnas de hierro.
El pueblo de El Castillo, muy cuidado, con casas algunas muy buenas, y preciosos rincones, goza de inmejorables vistas a la ría con embarcadero incluido.

Y así terminamos una jornada de cielo azul, temperatura de verano, un precioso recorrido y, como siempre, en muy buena compañía.
Desde aquí nuestro agradecimiento a María, quien había propuesto esta excursión y que con el cumpleaños reciente, nos invitó a unos carajillos riquísimos…

 

El inicio Al abandonar el playón Playa de Bayas
Los Quebrantos Panorámica Trinchera
Abandonando Ranón San Juan de la Arena El Castillo

 

15 - 04 - 2021 / POR EL CORDAL DE LENA

Desde Pola de Lena nos dirigimos al alto de la Cobertoria, puerto de montaña situado en la Sierra del Aramo. Allí dejamos los coches y tomamos una pista que arranca a la izquierda, a los pocos metros de coger la carretera que conduce a Las Chanas.

Hicimos nuestra primera foto de grupo con Peñarueda como fondo, aunque una nube la había cubierto parcialmente. La pista ancha y en ligera pendiente al inicio, nos va proporcionando vistas al Valle de Lena a nuestra izquierda y a Quirós a la derecha, dejando atrás a nuestra espalda, el Aramo.

Después de crestear unos cuantos metros, el camino desciende hacia Lena, atravesando un bosque de hayas con los brotes color cobre, brillantes; con cantidad de musgos, arándanos y anémonas, una preciosidad...Encontramos restos de vagonetas y basuras, y enseguida una bifurcación: tomamos el camino ascendente a nuestra derecha, que nos condujo a la bocamina.

La mina Julita situada en el monte Mofusu se cerró en 1980. Posteriormente, durante un periodo de tiempo a principios de los noventa, se explotó de manera superficial, transportando el carbón por cable hasta Campomanes. Después de unos diez años de trámites administrativos y con oposición por parte de los ecologistas, la empresa Coto Minero de Lena, la reabrió en septiembre del 2017; la empresa contaba que en la cara norte del monte Mofusu quedaba mucho carbón y de buen mineral ya que se trata de hulla coquizable. Y apenas trascurridos un par de meses, se cierra de nuevo por problemas geológicos y económicos en las primeras labores. Allí quedan restos de postes, plásticos, tuberías, tolva… Es lamentable que esto se permita.

El retorno los hicimos por la ladera del Valle de Quirós. El día que había amanecido muy frío, fue abriendo y pudimos comer al sol estupendamente. El recorrido de la vuelta precioso, con vistas a Peñarueda, Puertos de Agüeria, Las Ubiñas…

Terminamos en Arrojo tomando unas cervezas en el albergue y riéndonos con Conchita

 

Con Peñarueda al fondo El inicio Las chicas
El hayedo Los arándanos Mina Julita
El retorno El Aramo al fondo En Arrojo

 

27 - 03 - 2021 / OVIEDO - BUEÑO - OLLONIEGO

 Nos reunimos en el Parque de Invierno en una mañana preciosa. Iniciamos ruta hacia La Manjoya, en fila de a dos, con atención a las bicis (este tramo es el mas concurrido de la senda) Nada mas llegar a la estación nos desviamos por la carretera que une La Manjoya con el Alto el Caleyu. 

Al llegar al puente que cruza hacia Bueño,  recibimos a Tere e Inés. Continuamos hacia Bueño, dando vistas a la sierra del Aramo con una pequeña nube en su cumbre, al Monsacro, y a toda la vega. Al llegar al mirador, nos hicimos la primera foto de grupo; y desde aquí, bajamos por una acera estupenda que hay a lo largo de la carretera  hasta llegar al valle. El paseo por Bueño, corto, nos permitó comprobar lo cuidado que está este pueblo, la cantidad de hórreos que tiene, y Vicen nos fué indicando los lugares donde tienen lugar el festival de Jazz, el cine de verano...

En la fuente de abajo, se unieron Carmen Gloria e Israel, y continuamos el recorrido por la senda que trascurre paralela al Nalón. En el puente colgante estuvimos contemplando el río que, los que somos de la cuenca minera, seguimos sorprendiéndonos de no verlo negro... La idea era comer en el área recreativa de Bueño que está al lado de la tremenda subestación de la central térmica, pero estaba precintada; así que decidimos continuar caminando hasta dejar el pueblo a través de un túnel que pasa por debajo de la autopista y llegar de este modo, a la senda fluvial del Nalón, que continúa en dirección a Olloniego. 

Al llegar al parque de Soto Rey, comimos nuestros bocadillos acomodados en unos bancos haciendo círculo, guardando las distancias como se debe... y retomamos la marcha para cruzar enseguida el Nalón. Este tramo que trascurre por la otra margen, muy cerca de la autopista al principio, es preciosa: hay cantidad de aves, vimos dos tortugas al sol en una piedra dentro del río, Manolo vió una nutria...  Aprovechando las paredes que la enmarcan en determinados tramos, la gente hace escalada y hay varias vías abiertas. La vía del tren acompaña parte del recorrido con imponentes puentes. 

Y tomamos la desviación a la derecha hacia Olloniego, donde tomamos unas cervezas mientras esperábamos el autobús, para regresar a Oviedo. Un recorrido de unos 18 Km, fácil, a pie desde nuestra casa, muy agradable

 

Inicio por el parque de Invierno El Aramo y el Monsacro Lavadero en Bueño
En el puente colgante Soto Rey El Nalón
Las tortugas El recorrido Hacia Olloniego

 

13 - 03 - 2021 / PICO LORAL

 Llegamos a San Andrés de Trubia y desde allí subimos a Castañedo del Monte por una carretera de pendiente pronunciada, curvas cerradas y paso por el pueblo estrecho; continuamos por Linares hasta llegar a la antena de un repetidor. Aquí, en la Cruz de Linares, dejamos los coches e hicimos la foto de grupo.

Empezamos a caminar por la carretera con dirección a Sograndio, y a unos 500 metros, tomamos una desviación a nuestra derecha. Se trata de una pista ganadera que seguiremos todo el recorrido. Las vistas son espectaculares: a nuestra izquierda, la Sierra del Aramo, el desfiladero de las Xanas, La Mostayal, Peña Forcada; y en cuanto vamos adquiriendo un poco de altura, el mar a nuestra derecha.

A medida que avanzamos vemos los pueblos de Serandi y Villamejín de Proaza; y más adelante, cabañas de piedras, grandes, bien conservadas en buenas fincas. Dejamos la fuente del Furacón con poco caudal y abajo el pueblo de Sograndio.La pista está bien conservada y después de un tramo de mayor pendiente, hormigonado, nos permite disfrutar de unas vistas de Oviedo muy buenas. Llegamos a un alto con una portilla, y desde allí, se dibuja la senda a media ladera del pico Piurices que nos llevará hasta Cueva Llagar. Después de una pequeña bajada, al lado de un bebedero, hicimos una parada para coger fuerzas.

Continuamos la pista hasta llegar a la loma de Cueva Llagar donde volvimos a reunirnos para hacer la foto de grupo. Si a un lado las vistas al Aramo y la Cordillera son espectaculares, al otro, no se quedan cortas: una hondonada aloja la Cueva Llagar, muy cerca una construcción de piedra refugio de pastores de planta cuadrada. y en frente el Pico Loral ; y el sendero que conduce hacia Yermes y Tameza.

En este punto nos dividimos: unos continuaron por el sendero del valle hacia Yernes; y otros subieron a Pico Loral.Para llegar al Pico se toma a la izda una pista que pasa por la fuente Cimera, hasta alcanzar la campera de LLuñeu; el ascenso al Pico es por praderías, suave, con un viento terrible, pero fácil. En el alto las vistas son espectaculares: Gijón, Oviedo, Pola de Siero, el Sueve, Soto Rivera, La Mostayal, Los Picos de Europa, El Aramo, Peña Rueda, Las Ubiñas… ¡360 grados de vistas!

El descenso lo hicimos por el mismo lugar. En la campera nos unimos los dos grupos y nos despedimos celebrando el cumpleaños de Covadonga. Una excursión fácil y preciosa. Una sensación muy agradable al reencontrarnos…

 

El grupo El inicio  Peña Forcada y el Valle de Proaza
En el horizonte, el mar Oviedo en la lejanía Con el Loral al fondo
Abajo Cueva LLagar En la cumbre El descenso

 

7 - 10 - 2020 / EXCURSIÓN POR MUNIELLOS

 

El mayor robledal de España de unas 2.695 hectáreas y uno de los mejores conservados de Europa, está integrado por los montes de Muniellos y La Viliella (Cangas de Narcea) y el monte de Valdebois (Ibias)

El monte de Muniellos perteneció a los condes de Toreno y existe documentación del siglo XVI, de la utilización de su madera, para la reparación de los barcos que regresaron de la armada invencible. Su explotación comenzó hacia 1766 para surtir de madera a las construcciones navales de la Armada Española en El Ferrol. La madera extraída, era llevada en carro de bueyes desde el monte hasta Cangas de Narcea, y desde aquí, a través del río de Narcea, trasportada al puerto de San Esteban, lo que supuso una importante inversión. Sin embargo, su madera, no resultó de la calidad esperada, porque eran árboles envejecidos, de gran altura, pero huecos, defectuosos en gran medida. La explotación de los Reales Arsenales durará algo más de veinte años; posteriormente, es el propio Conde, el que explota el bosque para otros usos.

La explotación de Muniellos se detiene a comienzos del siglo XIX y no volverá hasta mediados de siglo, haciéndose cargo la empresa Crédito Mobiliario Barcelonés. A partir de 1886 varias empresas se interesaron en la explotación, pero su interés chocaba con la carestía del trasporte (empieza a hablarse de la necesidad de construir un trasporte ferroviario, que nunca llegó a abrirse)

En 1902, se crea la Sociedad general de Explotaciones Forestales y Mineras Bosna Asturiana (por empresarios vascos, franceses y asturianos) para la explotación de madera, minas de hierro y carbón, y canteras de mármol y pizarra, así como la construcción de un ferrocarril de vía estrecha de Muniellos a Cornellana. Se construyó en Tablizas una fábrica de aserrar con tres naves: una para la producción de energía eléctrica, fraguas, tronzadoras etc; otra como depósito de maderas labradas; y en la tercera un secadero. Además había construcciones de viviendas y dos camiones de vapor, que arrastraban tres remolques cada uno, para sacar la madera de Muniellos. La Bosna Asturiana explotó el bosque hasta 1908, en la que un incendio destruyó la serrería, y la sociedad se disolvió en 1932.

En 1952 se constituye en Madrid la empresa Muniellos SA, explotándose el monte con más intensidad que nunca. Se abrieron pistas en el bosque y el empleo de camiones con motor gasolina, lo que facilitó y abarató la explotación, haciéndose una tala masiva hasta 1972. Esta empresa construyó en Tablizas una central hidroeléctrica con las aguas del río Muniellos y un aserradero con nueve máquinas. Las cortas sólo se realizaban en los meses de octubre a febrero, el resto del año se desramaban y tronzaban los troncos. La madera se utilizaba para duelas, parquet, traviesas…
Las talas realizadas fueron tan abusivas, que numerosas voces se alzan solicitando su protección, entre otros, Félix Rodríguez de la Fuente y el naturalista asturiano Ángel García Dory. Y en 1964 el Patrimonio Forestal del estado propuso un plan de repoblación. Finalmente la empresa vendió el monte Muniellos al Icona en 1973, concluyéndose definitivamente su explotación forestal y declarado Coto Nacional de Caza; desde entonces se prohibió la actividad cinegética y se protegió toda la fauna .

En 1982 el monte de Muniellos fue sometido a un régimen de protección especial y declarado Reserva Biológica Nacional, a partir de ahí se restringieron las visitas a 20 personas al día, se prohibió acampar, llevar perros, pescar, pernoctar en el bosque, etc. y hacía falta obtener una autorización para su visita.  En 1988 se amplió la reserva con la anexión de los montes de Valdebois y la Viliella. En el año 2000 se declaró Reserva de la Biosfera y Reserva Natural Integral en el ámbito del mencionado parque natural de las Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias, creado ese mismo año.

A las diez de la mañana, nos reunimos en Tablizas en el centro de recepción, donde se nos díó una serie de recomendaciones. Iniciamos el recorrido atravesando el río Muniellos, y sobre piso madera adaptado, los primeros metros. Nosotros decidimos hacer la ruta del río y nada más entrar, el ambiente mágico te envuelve: árboles diversos con cantidad de líquenes,musgos y helechos,  la vegetación empezando a vestirse de colores otoñales, el agua sonando por todas las partes, restos de neblina baja entre los montes… Al llegar al siguiente puente, la pista de tierra nos marca sin lugar a pérdida, el camino.
Siempre en paralelo al río, que sorprende la cantidad de agua que lleva en esta época del año, vamos avanzando entre avellanos, arces, fresnos, humeros… observamos también, cantidad de setas. Varios puentes de madera nos permiten trasladarnos por ambas orillas.

A medida que avanzamos, el agua fluye por todos los sitios: manantiales, riachuelos, arroyos, van a unirse al río.
El último tramo, se hace mas abrupto, con pendiente más marcada, y con piedras sueltas grandes y cantidad de agua, que dificultan la subida ( el ascenso acumulado es de 900 metros)
La vegetación también cambia: el roble albar es el predominante, hay buenísimos ejemplares de hayas, y en la parte más alta: abedules, arbustos, tejos, serbales…
Al llegar a las tres cruces, tomamos dirección hacia la laguna de La Isla. Aquí hicimos parada para poder comer y disfrutar de las espléndidas vistas al valle y a la laguna de la Isla.
Las lagunas del pico La Candanosa, dan fe de su origen glaciar; se trata de cuatro escalones de agua: la primera la de La isla, y más arriba, La Honda y la Grande; hay una cuarta laguna , La Peña, mucho más pequeña, y que en verano tiene poco agua.
La vuelta, por el mismo camino, lo hicimos despacio por la dificultad del terreno, pero disfrutando de toda aquella belleza y en buena compañía…

 

El grupo El inicio del otoño Musgos y helechos
El rio Muniellos Líquenes y setas El recorrido
Las hayas El valle del robledal La laguna de La Isla

 

24 - 9 - 2020 / OVIÑANA - SAN PEDRO DE LA RIBERA- CABO VIDIO

 

Nos acercamos a Oviñana, y dejamos nuestros coches en la plaza del pueblo, junto a la iglesia y la cofradía de pescadores. Comenzamos la ruta por la carretera unos metros, hasta tomar una desviación a mano izquierda hacia el barrio de La Fueya. Continuamos hasta encontrar la senda, preciosa, que desciende hasta el pueblo de San Pedro de la Ribera, con vistas al Cantábrico, y con el sonido de los coches que pasaban por el viaducto de la autopista, muy cerca. El pueblo, muy cuidado, con varios hórreos y pajares.

La luz de septiembre, nos permitió disfrutar de la playa de San Pedro, donde aprovechamos para hacernos unas fotos. Luego reiniciamos el recorrido, por un camino estrecho, cerca de la playa, hasta la rasa costera. Desde aquí, pudimos contemplar los recortes del acantilado, con un mar azul, como el cielo, maravilloso

De vuelta en Oviñana, nos dirigimos hacia el faro Vidio, ubicado sobre el cabo del mismo nombre, y rodeado de acantilados que rondan los 100 metros de altura con numerosas playas y que la erosión del mar, fue horadando cuevas naturales en las rocas de los acantilados, destacando la ubicada bajo el faro y conocida como La Iglesiona, denominación que le viene por la gran cúpula que posee, y que pudimos contemplar en la exposición fotográfica en Casa Milio, donde tomamos nuestros bocadillos.

También se pueden ver alguna casa mariñana, construcción tradicional de Asturias, que tiene su origen en la casa terrena y está emparentada con las long houses o casas largas del arco atlántico europeo: de una sola planta, con espesos muros de piedra y cubierta a dos aguas, orientada al sur. protegiéndose del norte y oeste, de donde vienen los vientos fríos y la lluvia.

Una excursión agradable, fácil y preciosa.

 

Al inicio En San Pedro de la Ribera Volviendo hacia Oviñana
Por la rasa costera El litoral Hacia el cabo Vidio
El paisaje Contra viento y ... La Iglesiona

 

10 - 9 - 2020 / PORCÍA - VIAVÉLEZ

 

 La playa de Porcía, la playa de los islotes, en el límite de los concejos de Tapia de Casariego y El Franco, estaba preciosa; el mar azul intenso y sin oleaje, la marea bajando, lo que nos permitió ver su arena que la semana anterior no pudimos hacerlo; el día claro y calor. Son visibles los restos de un antiguo embarcadero de mineral de hierro.

Aquí nos reunimos con María Jesús y Benjamín que venían desde de Cangas de Narcea, y después de hacer la foto del pequeño grupo, nos pusimos a caminar. La senda es cómoda, ancha durante la mayor parte del trayecto y por el litoral.

Al poco de alcanzar la rasa costera, encontramos una desviación hacia la punta de La Atalaya, con punto geodésico, donde disfrutamos de unas vistas de todo el litoral preciosas.

Retomamos la senda, parándonos a contemplar las formas caprichosas que la erosión del mar, fue realizando y contemplando las pozas de aguas trasparentes cada cierto tiempo. Y maravillados por aquel espectáculo, llegamos a Cabo Blanco, destacando el color que le da nombre a la roca, lleno de cuevas en su base y agua azul turquesa.

Continuamos por la costa, alejándonos de la misma únicamente, para acercarnos hacia la carretera y continuar hasta la ermita de San Pelayo, girando de nuevo hacia el litoral, avistando la playa de Monellos. Y así continuamos por la costa hasta el mirador de Viavelez, desde donde contemplamos el emplazamiento natural, recóndito, resguardado y protegido de su puerto. Es una preciosidad: las casas pintadas de blanco, limpio, sencillo, las barcas de pescadores como de cuento. Aunque en otros tiempos, tuvo importancia en la pesca ballenera y su artillero, ahora solo se respira paz y sosiego…
Cuna de Corín Tellado, una de las autoras más leídas en lengua castellana. Aquí comimos nuestros bocadillos con unas cervezas bien frías, en la Taberna del puerto, reponiendo fuerzas, antes de acometer el regreso y del que nos gustaría resaltar la amabilidad y profesionalidad que tuvieron con nosotros.

La vuelta la hicimos por el interior hacia Valdepares, pasando junto al Palacio de Fonfría, construcción del siglo XVI, cerrada por un muro de piedra y capilla. Continuamos el recorrido entre plantaciones de maíz muy alto, encerrando el cementerio, por el que pasamos a sus puertas mas adelante.
Desde aquí continuamos hacia Cabo Blanco de nuevo para visitar los restos del castro que alojó en su día; es el mas importante de la comarca, contaba con cinco líneas de defensa y sus respectivos fosos excavados en la pizarra; tres parapetos de considerables dimensiones que aún podemos observar. Las vistas impresionan.

El retorno lo hicimos por el mismo sitio, con una luz cambiante, por el sol que se escondía a ratos entre las nubes que fueron apareciendo, y así llegamos a Porcía. Aunque el agua estaba muy fría, nos dimos un baño en sus aguas limpísimas y mansas, sin oleaje, que nos descansaron … Acabamos merendando allí mismo lo que nos había quedado, despidiéndonos de un día de paseo estupendo.

En Porcía Iniciando el paseo El mar y las rocas
El Cabo Blanco El litoral Viavélez
Palacio de Fonfría El castro La vuelta

 

3 - 9 - 2020 / BARAYO - PUERTO DE VEGA

 

Aunque este tramo de la senda naviega ya lo hicimos varias veces, y contando con el día de septiembre estupendo que amaneció, decidimos repetir. Ahora por el verano, sin programación previa, hacemos alguna escapada con poca gente, tratando de recuperar el tiempo perdido del confinamiento...

Llegamos sobre las 12 de la mañana al aparcamiento sobre la playa de Barayo. La luz resaltaba el color intenso del mar, y perfilaba los contrastes con las rocas y el verde de los prados con mucha nitidez. Los meandros caprichosos del río Barayo, antes de verter al mar sus aguas, dibujan unas eses marcadas entre juncos. La playa aún sin gente, con la mar en calma, maravillosa...

Después de nuestra obligada foto de pequeño grupo, comenzamos a caminar por la senda. La temperatura,  el paisaje, los acantilados, el mar...componían todos los ingredientes para hacernos disfrutar muchísimo.

Las flores  que otras primaveras llenaban los acantilados, esta vez, estaban sustituidas por restos de brezo morado. Las gabiotas, aprovechando las diferentes corrientes de aire, se entretenían en sus vuelos haciendo piruetas. Los acantilados, romos y suaves en algunas zonas, y picudos e irregulares en otras.

El recorrido es corto, y enseguida comenzamos a divisar Puerto de Vega. A pesar de ser un día de diario, había movimiento en los restaurantes y bares. Nosotros continuamos hasta la Iglesia, donde comimos nuestro bocadillo mirando al mar. Después de un cafetín en el puerto, retomamos el regreso, con la misma luz , pero el mar subiendo y con mas oleaje.

Decidimos ir hasta Porcía. La playa no la vimos por la pleamar, pero no nos impidió darnos un buen baño. Allí mismo, esperamos a que el sol se pusiera con unas cervezas bien frías.. Para rematar el día, una luna enorme y roja, nos iluminó el camino hasta nuestra casa.

 

Con Barayo al fondo La costa  El camino
El mar Las chicas Disfrutándolo
Puerto de Vega La vuelta Atardecer en Porcía

 

19 - 8 - 2020 / COLLADA TRASLAFUENTE (PILOÑA)

 

Con un día precioso de agosto, nos reunimos unos pocos en el área recreativa de La Pesanca en el concejo de Piloña, a donde llegamos desde Infiesto, después de atravesar Espinaredo (uno de los pueblos con más hórreos y paneras de Asturias) y Riofabar (donde la carretera se estrecha y atraviesa en curvas muy cerradas el pueblo).

Después de hacer nuestra primera foto, atravesamos el río, y comenzamos a caminar por la pista, ancha, buena, con avellanos primero y robles después. Tomamos un desvío a mano izquierda, a unos dos kilómetros aproximadamente, donde hay una pista hormigonada que vadea el río Infierno; nosotros lo cruzamos por un puente de madera.

La pista muy pendiente, hormigonada en los tramos de máximo desnivel, nos va alejando del río, adentrándonos en un bosque denso, y que aprovechamos su sombra para tomarnos un respiro; posteriormente los tramos son menos pendientes y llegamos incluso a bajar algo, para cruzar por el río La Estaquera, afluente del Infierno.

De nuevo el tramo se hace marcado, alejándonos del río que dejamos a nuestra derecha, en un bosque de diferentes tipos de árboles y con algunas hayas espectaculares. A medida que íbamos cogiendo altura, el paisaje que lo conforma nos maravilla. Y así llegamos a la majada de Cureñu, con zona amplia de pastos y alguna cabaña (sorprende el techo de losas gruesas de pizarra que las cubre). La parada se hace obligada para disfrutar el lugar.
Cruzamos la majada en diagonal ascendente, junto a una fuente, y retomamos el camino que nos conduce a un pequeño bosque de avellanos, con tejos, espineras y acebos. Finalizado este tramo, el camino, muy estrecho, nos lleva hacia La Collada, con el Pico Maoño sobresaliendo…

Un número importante de vacas, disfrutan en la Collada; cuando la alcanzamos, y de repente, nos encontramos con un mar de montañas, que como si de olas se tratasen, van sucediéndose: Peña Taranes, el cordal de Ponga, el Picu Pierzu… y al fondo, los majestuosos Picos de Europa.
La Collada Traslafuente, hace de frontera entre los concejos de Piloña y el de Ponga. Bajando hacia la fuente y abrevadero, nos dirigimos hacia la majada, donde resguardados en la sombra de una de sus cabañas, comimos nuestros bocadillos.

Antes del regreso, estuvimos contemplando de nuevo, las vistas maravillosos desde La Collada: Pico Maoño(que quedamos con ganas de hacerlo), el Tiatordos, el concejo de Ponga, el Vízcares, el Valle del Rió Infierno en Piloña, y parte de Redes…Un espectáculo que nos retenía y nos daba pena dejar…
La vuelta, la hicimos tranquilamente por el mismo sitio, con un calor tremendo, que recompensamos con unas cervezas bien frías en Infiesto.

 

En La Pesanca  Inciando ruta Las hayas
 
En la majada Cureñu El concejo de Ponga El Vízcares
La Collada Traslafuente El Tiatordos El Valle de Piloña desde la majada Traslafuente

 

30 - 7 - 2020 / POR LA BIESCONA

Ya habíamos hecho este bosque en el otoño del 2018, pero después del confinamiento, todos tenemos necesidad de airearnos… Por otra parte, las altas temperaturas de estos días, nos obligaron a realizar el recorrido por la sombra. Así que decidimos vernos en el alto del Fito. Había ya muchos coches con mucha gente, pero una vez que aparcamos, comenzamos a caminar hacia la Peña de Poares; desde aquí, pudimos disfrutar de las vistas al mar: las playas de La Espasa y de La Isla, Lastres suspendido en la ladera orientada al este con el sol iluminándola, y esa inmensidad de azul del mar …

Continuamos hasta los Arrudos con vistas a la Cordillera y Los Picos de Europa, el valle del Sella… Nuestra primera foto de grupo, aún con mascarillas, que nos recuerdan los momentos tan especiales por los que atravesamos y las medidas preventivas necesarias.
Arriba, el sol apretaba fuerte y en cuanto pudimos, nos protegimos a la sombra de un pino, para reponer fuerzas. Iniciamos el descenso hacia el hayedo de La Biescona, al inicio, con una buena representación de acebos. El camino estrecho, con pendiente marcada a tramos y zonas embarradas, nos fue adentrando en la sombra mágica de sus hayas centenarias. Los musgos, los líquenes, los troncos caídos, el silencio interrumpido por el canto de algún pájaro, nos aportó el frescor y la belleza, que la naturaleza nos aporta como nadie.... Echamos en falta el murmullo del agua del río Toya. Su cauce, seco, lo tuvimos que cruzar en un par de ocasiones; en el último cruce, la sombra de sus altos árboles, el silencio, la cantidad de troncos, impresionan…

Después de pasar los restos de la antigua mina de cobre, paramos a comer. El calor volvimos a sentirlo con intensidad, cuando reanudamos el recorrido, y abandonamos el bosque. Fuimos pensando en un baño en el mar, pero la afluencia de gente en las playas, nos lo impidió. Nos contentamos con unas cervezas en Colunga, mientras cayó un buen chaparrón, que hizo descender el termómetro diez grados, mientras allí estuvimos.
Y así terminamos un día precioso, acompañados por María Jesús y Benjamín, que esperamos hayan disfrutado.

 

El grupo con el mar al fondo Inciando ruta Dando vistas a la Cordillera
La ruta por el Sueve A la sombra  El bosque
El haya centenaria con las chicas El cauce seco del río Setas y musgos

 

21 - 6 - 2020 / RUTA VAQUEIRA

Esta ruta vaqueira comienza en Tuiza, en la braña tevergana al lado mismo de la carretera, poco antes de llegar al Puerto de San Lorenzo. Mientras los conductores llevaban los coches al alto del puerto, pudimos contemplar una vista espléndida del valle y ver los dos tipos de cabañas: las teitadas (con techo vegetal, normalmente, de escoba) y las de techo de piedra, la mayor parte mal conservadas.

Desde aquí cogimos la pista, ancha de ascenso suave a excepción del primer tramo, corto y hormigonado, dando vistas al valle, con pequeños arroyos y alguna fuente, y cantidad de flores. A medida que íbamos cogiendo altura, y dejábamos Tuiza abajo, podíamos ver la serpenteante carreta al puerto.

Al llegar a una bifurcación, tomamos el camino de la izquierda para llegar a la vega del Rebellón, a 1.150 m, con teitos (uno circular, poco habitual) y otras cabañas, de piedra o teja; una vista al valle de Teverga con la peña Sobia al fondo, nos obliga a retratarnos… Allí hay una buena majada, con una fuente de abundante agua y varias construcciones de piedra conservadas…

Retrocedimos hasta llegar al cruce donde nos habíamos desviado y continuar la pista inicial; en continuado y suave ascenso, el recorrido es fácil y precioso. Después de una pequeña parada, continuamos caminado, dejando abajo y a la izquierda la braña de Llamaraxil; así que continuamos por el camino de la derecha hacia vega Fondona, dentro de la zona denominada Tromeu , con su laguna Canalada, llena de vacas y caballos con sus crías.

El camino posterior es más estrecho y estaba embarrado; pasamos por la fuente del Teixeu y continuamos disfrutando de preciosas vistas, con acebos, hayas, y la retama en flor llenando el paisaje de amarillo…

Y después de parar a comer con unas vistas espectaculares al Valle de Teverga, al cordal de Sobia, al puerto Marabio y a la sierra del Aramo, retomamos camino y enseguida dimos vista al Puerto de San Lorenzo, donde finalizamos la ruta.  Una parada en La Plaza para calmar nuestra sed, puso el punto final a un día estupendo por tierras vaqueiras.

 

Las chicas con Arturo Tuiza y la carretera al puerto En el Rebellón
Cabañas con techo de piedra Teito El recorrido
Laguna Canalada Panorámica Llegando al Puerto San lorenzo